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Mochila / Marsupio para Bebé hasta 13 Kg

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Detalle del Producto

En la actualidad está ampliamente reconocido que el uso del marsupio es positivo desde las primeras semanas de vida.

Utilizar el marsupio permite prolongar de forma regular el contacto físico entre la madre y el bebé y por lo tanto garantiza una gratificación táctil fundamental para el desarrollo emotivo y relacional del recién nacido, contacto y participación que atenúan el sentimiento de soledad que sienten el bebé y la madre después del parto.

En caso de recién nacidos prematuros, el uso terapéutico del marsupio (la Marsupio Terapia o Kangaroo Mother Care) asume un valor curativo del sufrimiento y del estrés que el parto prematuro genera en el bebé y en sus padres. La reanudación del contacto físico con la madre, que lo devuelve a la experiencia intrauterina de la que el pequeño ha sido sustraído bruscamente, es una estimulación recíproca entre la madre y el bebé, gratificante para ambos. Son además numerosas las ventajas clínicas en términos de reducción de la mortalidad, de recuperación ponderal y de mejora general de las condiciones físicas en bebés prematuros tratados con dicha terapia, con respecto a los no tratados con la misma.

Si el pequeño ha nacido a término y no existen condiciones que hagan temer por su salud, el uso del marsupio a partir del nacimiento aumenta las sensaciones de bienestar y de contacto entre el bebé y la figura de referencia.

Los beneficios que el bebé obtiene del hecho de ser tenido en el marsupio son múltiples. Entre ellos el poder ver o conocer el mundo a través de una visión vertical, a una cierta altura, permaneciendo en estrecho contacto con el padre o la madre.

La influencia del uso del marsupio en la madre tiene efectos positivos, inmediatos y duraderos. Permanecer en estrecho contacto con el bebé durante algunas horas al día favorece el deseo de cuidarlo y aumenta la seguridad y la confianza de la madre en sus capacidades para realizar con éxito la tarea de entender y satisfacer las necesidades del pequeño. El contacto permite que se activen procesos interactivos de sincronía y reciprocidad, afinando la sensibilidad y la capacidad de respuesta a las necesidades del pequeño, así como la comprensión de sus ritmos. Aumenta así la disponibilidad afectiva para instaurar una satisfactoria relación entre la madre y el bebé, que se extenderá a continuación al resto de figuras de referencia.

El papel del padre y el uso del marsupio – Esta experiencia tiene efectos positivos en el padre, análogos a aquellos encontrados para la madre, ya que se trata de un evento único y especial de intimidad con el hijo, que suscita emociones comparables a las que la mujer vive durante el embarazo. El contacto precoz y prolongado con el bebé es una ocasión importante para conocerlo e iniciar un recorrido de intercambio recíproco, que facilitará un reconocimiento precoz del padre como figura significativa y por lo tanto la creación del vínculo de afecto padre-hijo.

Como confirmación del extraordinario nivel de implicación que supone esta experiencia, se considera incluso que el marsupio debería aconsejarse a todos aquellos padres que no hayan podido asistir al parto de su compañera. Hoy se sabe que el padre es determinante en la relación entre madre e hijo como tercer elemento que, si representa una figura de referencia significativa para el bebé, favorece la evolución de la relación exclusiva madre – hijo hacia una relación que lentamente y aún permaneciendo cercanos, dejará espacio a la autonomía y a la separación.
Dott.ssa Emanuela Iacchia
Psicóloga – Psicoterapeuta

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